
Con Diego se
producía el quinto abandono de la
edición, tras Oriana, Santana, Antonio
Tejado y Suhaila. Como espectador considero que la salida de Diego de la isla no es una gran
pérdida, la verdad es que no ha hecho
nada en las siete semanas de concurso que ha vivido entre palmeras, más
bien se ha dedicado a ser una más de ellas, de las palmeras. Como persona, evidentemente,
no me alegro del motivo por el que Diego ha tenido que abandonar el
programa, ya que aunque no aportase nada al concurso, después de haber llegado
al ecuador del reality, debería haber
sido expulsado por la audiencia y salir por la puerta grande, ya que no
merecía, como concursante, continuar en la isla.

Muchos estamos deseando ver la reacción de Tony al enterarse de las fotografías
que salieron a la luz donde se ve a su novia, Oriana, besándose con Adrián,
concursante de GH14, pero, como
decía más arriba, esta forma de salir del programa no es la más adecuada. En
primer lugar, porque no es agradable que un concursante tenga que salir de la
competición por un mal mayor, y en segundo lugar, porque inevitablemente altera
el ritmo del concurso y posteriores resultados.
Con un abandono definitivo y otro abandono en el aire las
redes sociales están que arden, elucubrando sobre quiénes serán los posibles sustitutos. Bajo mi punto de vista,
llegados a este punto del programa, vería bastante injusta la entrada de dos nuevos concursantes, ya que llevan en la
isla alrededor de cincuenta días y las mayores penurias ya las han pasado para
que se incorpore alguien nuevo. Lo que sería más lógico, ya que esos huecos
deben cubrirse, sería realizar la
repesca que los espectadores llevamos pidiendo desde la semana 2, tras la
injusta expulsión de La Pelopony,
sea o no ella definitivamente la repescada, ya que al menos entraría un
concursante que ha pasado parte de la dureza que un concursante nuevo ha podido
evitar. Además que conocemos a los concursantes que hay fuera y no mandaríamos
a una palmera de regreso a la isla, sino que haríamos todo lo posible por
avivar el ritmo del concurso con el regreso de alguien polémico.

Ninguno de los nominados de Cayo Paloma merece dejar aún el concurso, incluido Tony, porque nos están dando momentos
realmente divertidos. Tenemos que utilizar muy bien el colchón del Palafito y mantener en él, junto a Rafa Lomana al que sea expulsado del Cayo.
Viviana Figueredo
es una concursante demasiado cargante. “De
repente” su discurso siempre es el mismo y trata de vender amor donde no lo
hay. Tiene un comportamiento bastante falso, siempre da la razón a las personas
que la rodean aunque su pensamiento sea radicalmente diferente.
Esta semana los aspirantes a líder vuelven a ser Yong Li
y Abraham García. Todo nos hace pensar que Abraham volverá a alzarse ganador del collar. Estamos entrando en
una dinámica bastante monótona y aburrida. Cierto es que el equipo ha tratado
de evitar que esto suceda, al modificar la prueba de elección del líder,
cambiando la de apnea por la del laberinto tallado en madera, pero aún así Abraham volvía a ganar el collar en la
última gala. Esperamos que Yong
logre ganar el collar esta semana, aunque las apuestas no estén con él.
Esperamos que la próxima gala sea igual o más interesante
que la de la semana pasada y nos depare muchas sorpresas.
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